¿Por qué no puedo decir No?
¿Te cuesta decir que no, incluso cuando sientes que deberías?
Si a menudo antepones las necesidades de los demás a las tuyas y terminas agotad@ o con sensación de haber cedido demasiado, este artículo es para ti.
Decir «no» no te hace egoísta, te hace honesto contigo. Aquí exploramos por qué nos cuesta tanto y cómo empezar a decir «no» sin culpa… y con cuidado hacia ti.
Lo primero de todo —por si no llegas al final— quiero decirte que sí puedes.
Prueba y dilo: ¡No!
Ahí lo tienes, ¡has podido!
Entonces, quizá lo que haya que matizar es en qué situaciones no puedes hacerlo y por qué.
Tal vez eres una de esas personas que siempre ha estado disponible para los demás, con un corazón generoso que disfruta ayudando, y por eso decir que no te resulta tan difícil.
O puede que temas que, si dices que no, alguien deje de quererte, se enfade contigo o deje de verte como alguien valios@.
Quizá también tenga que ver con la imagen ideal que tienes de ti: alguien que siempre está atenta a las necesidades ajenas. Y claro, cuando los demás cuentan contigo para todo, eso también te hace sentir valorada.
Pero estar siempre para los demás puede acabar dejándote a ti en segundo plano. Y para sentirte plena y satisfecha, necesitas encontrar un equilibrio entre el dar y el recibir.
Decir no a tiempo no es egoísmo, es una forma de cuidarte y respetarte. A veces, decir no a otro, es decirte sí a ti.
En cualquiera de estos casos, la solución podría comenzar por lo mismo:
Valora lo que tú necesitas antes de decir sí a otra persona.
Si tus necesidades no entran en conflicto con las de la otra persona, ¡adelante! Es maravilloso ayudar y sentirse útil.
Pero si sí entran en contradicción, priorízate. Porque si das más de lo que puedes, puedes terminar sintiéndote vacía, utilizada o incluso culpable.
Párate un momento y pregúntate:
¿Qué pasaría realmente si dices que no?
Haz una lista. Escribe los pros y los contras. ¿De verdad sería tan catastrófico? ¿O solo se molestarán un poco y luego pasará?
Pregúntate también:
¿Te compensa?
Tal vez puedas usar ese tiempo en algo que hoy sí te importa más.
Y si decides que puedes tolerar el enfado o la desaprobación de otros, hazlo. Solo tú sabes lo que necesitas.
Y si aún no te sientes lista, está bien. Pensarlo ya es un gran paso. Porque antes de actuar, surge la necesidad interna de hacerlo.
Recuerda lo que te dije al principio: puedes hacerlo.
Empieza por situaciones pequeñas. Con el tiempo, te será más fácil decir no en aquellas que realmente te desgastan.
Y verás cómo después te sentirás mucho mejor.
Porque a veces, decir “no”…
es decirte “sí” a ti. ✨
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Mercedes López
Terapeuta Gestalt
Acompaño a quienes desean mejorar su bienestar emocional y superar dificultades. Como terapeuta Gestalt, llevo más de 15 años guiando procesos de transformación y cambio.
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Madrid, Las Rozas de Madrid y Las Matas
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